Jon Arretxe
Jon Arretxe

Jon Arretxe

Tiempos para la Lyrica

No voy a negar que sentí atracción por este título, aunque la verdad es que lo tuve dos días antes en mis manos sopesando si llevarme éste o el otro libro por el que me decidí. Días más tarde, saldría conmigo de la librería, “Amalur”, en Arrigorriaga, y pude saciar mi curiosidad sobre este escritor, oriundo  de Basauri. La lectura de “Tiempos para la Lyrica” ha hecho que merezca, como autor, un espacio en los estantes de mi biblioteca personal.

Jon Arretxe, pone su palabra al servicio de una imaginación sutilmente elaborada para encauzar y satisfacer la demanda más exigente de sus potenciales lectores. La serenidad, como fuente alternativa de su poder creativo, impera contra todo pronóstico en cada uno de los nueve capítulos de que consta esta novela y eleva a cotas muy respetables el interés, —cada vez mayor— que suscita el argumentario.

Sin apenas darte cuenta te ves, como lector, embaucado en el mismo escenario de los acontecimientos y experimentas ese indeseable desasosiego que produce una situación inesperada y que controla exhaustivamente nuestro autor, con el rigor y el conocimiento de quien ejerce su profesión sobre una mesa de quirófano.

Con un lenguaje diáfano, ameno y cargado de simbolismo urbano, los protagonistas de esta novela transmiten, con inusitada elegancia vocacional, el designio al que individualmente están llamados desde la última página.

El escritor nos muestra la vieja y oscura Villa de Bilbao de aquellos años, describiéndonos, con  algún que otro detalle cómo era el barrio de San Francisco. Nos habla y sumerge en el ambiente de la calle Cortes y en los problemas y pensamientos de sus moradores, prostitutas, gitanos, inmigrantes y policías, en fin, seres humanos destinados a compartir el misterio que conlleva vivir.

Su argumentario es sólido y parte de una estructura tan amplia e intensa que va más allá de su impredecible final. Tanto es así que, llegada la última página, el deseo de seguir leyendo exige una continuidad para seguir explorando más allá de los valores que se alcanzan hasta satisfacer nuestros más recónditos intereses.

Mi enhorabuena al autor por el realismo que transmite y que impresiona tanto como aporta en este espléndido trabajo del que destacaría valores que reafirman al hombre más como ser humano que como hombre y son: la amistad, el compromiso, la solidaridad, el amor y el silencio.

Conseguir que el lector obtenga esta sensación es todo un reconocimiento al buen oficio que desempeña Jon Arretxe. Un escritor para tener en cuenta.

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