01.- Aporte, por favor, un resumen de su biografía.
Nací en Puertollano, donde actualmente resido. Empecé a relacionarme con la cerámica en el taller de alfarería de mis padres (María de Gracia Arias y Ángel Leal) y también aprendí de la experiencia de otros alfareros de Bailén, Almuñecar y La Bisbal. Desde entonces, he ido ampliando mi experiencia y formación participando en diferentes ferias, exposiciones y jornadas locales y nacionales, dedicadas a la artesanía y la cerámica, como la feria de FARCAMA – Toledo – o de la Cacharrería en Madrid, o el Congreso de la Asociación de Ceramología, celebrado en Puertollano en 2001, muestras en la Oficina de Turismo en Madrid, etc. Además, he impartido talleres tanto en colegios como en diversas muestras artesanales. Y me dedico a la enseñanza de la alfarería y a la enseñanza musical, otro ámbito que forma parte de mis intereses y vocación.
02.- ¿Cómo comenzó a interesarse por el mundo de la alfarería? ¿Hubo un momento decisivo que la llevó a dedicarse a este arte? Cuéntenos, ¿qué es “Alfar Arias”?
Empecé de pequeña, ya que mis padres son alfareros. Cuenta mi madre que casi nazco encima de un torno… Así que, empecé sin darme cuenta, jugando. Con 3 años me regalaron un torno de pie, como el de mi madre pero más pequeño, y allí pasaba casi todos mis ratos libres. Siempre decía que de mayor iba a ser alfarera, pero luego me interesé también por la música y la enseñanza. Regresé a mi pueblo, al taller con mis padres, y aquí vi que podía juntar lo que me gustaba: la enseñanza y la alfarería, y me quedé.
Alfar Arias es una familia que ha dedicado gran parte de su vida a rescatar la alfarería perdida de la comarca de Puertollano y a transmitir esos conocimientos. Es mi familia, con la que he crecido, la que me ha enseñado todo lo que sé sobre la cerámica y a amar y disfrutar de este arte, una familia que con el tiempo ha ido creciendo, donde se han incorporado amigos de campos muy diversos, historiadores, poetas, alfareros, ceramólogos, diseñadores, alumnos, etc.
03.- ¿Cuál ha sido el mayor desafío al que se ha enfrentado en su carrera como alfarera?
Para mí, el mayor desafío es el tiempo en todos sus sentidos, a veces tienes poco tiempo para entregar una pieza y no se puede acelerar ninguna parte del proceso por el que pasa el barro. Por ejemplo, una cocción son casi 12 horas y luego, para abrir el horno hay que esperar a que se enfríe y eso no se puede hacer rápido. Otro factor del tiempo es el clima: cuando llueve, las piezas tardan más en secarse y acelerar este proceso es un riesgo porque se pueden romper y eso hace que tengas que volver a empezar. Así que, en mi caso el tiempo es el mayor desafío.
04.- ¿Cómo ha evolucionado su estilo y técnica a lo largo de los años?
En la técnica he mejorado, cada año aprendo más y experimento con nuevas técnicas. Y respecto a mi estilo, antes mis piezas eran más coloridas, me encantaban los colores llamativos y brillantes, ahora me gustan más oscuras o solo de barro cocido, sin barnizar, sin brillo.
05.- ¿Cuál es su proceso creativo desde la idea inicial hasta la pieza terminada?
Es un proceso que suele ser largo, te inspiras en algo que ves o en alguien, lo imaginas, lo dibujas, y después empiezas a hacerlo. A veces, en mitad de camino cambias de idea y cambias cosas, o cuando sale del horno no te gusta del todo y toca volver a empezar, es un proceso mágico, que requiere de imaginación y paciencia.
06.- ¿Qué materiales y técnicas prefiere utilizar en su trabajo y por qué? ¿Hay otras alternativas de trabajo en el oficio donde los avances tecnológicos suplan al alfarero?
Me gusta trabajar más con arcilla roja que blanca, también me gusta mezclar barro con hierro, cristal y otros materiales, por ejemplo, para hacer alguna escultura. Respecto a las técnicas me gustan todas, claro que el torno es más rápido para hacer determinadas piezas, pero una técnica que me gusta es la que yo llamo la de “pellizquitos”, que es coger trozos muy pequeños de barro, como si le pegaras un pellizco y con esos trocitos crear algo, se necesita mucha paciencia pero tienen un acabado muy bonito y único.
Y sobre las alternativas ahora mismo están las impresoras 3D, que te pueden hacer cualquier pieza, pero creo que le quita la gracia a la obra. En cualquier caso, al final debes tener conocimientos de materiales, cocciones y procesos, y mucha creatividad, así que no creo que nos quiten el trabajo, quizás una parte, como esas fábricas de cerámica que hacen miles de tazas en segundos, pero no pueden sustituir al estilo personal de la mano del artesano o el poder ser una pieza única diseñada y realizada para ti.
07.- Sobre alguna pieza en particular que considere su obra maestra, qué la hace especial para usted? Díganos, por favor, en qué ciudades españolas han expuesto sus trabajos.
Por poner un ejemplo reciente, los apliques que he realizado, diseñados por Miguel Muñoz, para el espacio del Legado Artesanal de Castilla La Mancha, Lobby “Esencia Gran Hotel”, en Casa Decor 2025, en Madrid, un sitio donde desde hace años he querido exponer algunas de mis obras y que, por fin, este año lo he conseguido. Unas piezas que costó mucho esfuerzo realizarlas, primero por su simplicidad de líneas que debían de ser perfectas, luego por el tiempo del que disponía y por último, porque lleva un trabajo de electricidad y de montaje que tuve que solucionar también. Pero es un trabajo que me ha inspirado para experimentar en la creación de piezas de ese estilo y ponerlo en práctica también con los alumnos.
Y por el sentido especial que tiene para mí, por supuesto que nunca me olvido de otra obra que más bien es un conjunto de miles de piezas: el Belén de Alfar Arias, algo que empezamos a hacer cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, por el año 86, y que ha ido creciendo con nosotras. Un Belén con piezas graciosas nada que ver con los Belenes que se imagina todo el mundo, ya que es muy colorido y tiene representaciones de Puertollano, como el Santo Voto, o sus mineros, y donde no podía faltar una gran alfarería, y al que le vamos añadiendo piezas de los sitios donde se va exponiendo, como cuando estuvo en la Gran Vía de Madrid e hicimos una pareja de chulapos. Un Belén donde entra todo lo que la imaginación y la creatividad nos deje.
Respecto a las exposiciones, la mayoría las he realizado junto a mis padres, en Toledo, Madrid, Ciudad Real, Puertollano, Cuenca, Albacete…
08.- Describa qué siente dando forma, con sus manos, a esa pieza de encargo con una determinada calidad y características. ¿Qué fibra le toca saber que es pieza única y creada por usted?
Ilusión, amor, esfuerzo, trabajo y a veces también se siente ansiedad si es un encargo importante y con fecha de entrega, pero todo se ve diferente cuando ves la pieza acabada, en ese momento la sensación es indescriptible y maravillosa.
09.- Comparta con nosotros las emociones o mensajes que transmite a través de sus creaciones, ¿lleva el barro, en la memoria de su lenguaje, el alma de la poesía?
Hay piezas que te apetece hacer en un momento dado y que transmiten lo que te pasa en ese momento, como alegría o tristeza, pero claramente las mías transmiten lo heredado de mis padres, por ejemplo, cuando hago piezas basadas en las que veía hacer a mi madre cuando era pequeña, que bien por falta de conocimientos o paciencia no pude hacer en ese momento. Sigo realizando las figuras del Belén que hacía junto a mi hermana, como un juego, y las sigo haciendo con mis alumnos. Al final, en mi casa el barro tiene la memoria de mi familia, de cuando era pequeña y jugaba a que era alfarera, de seguir los pasos de mis padres, de su memoria. Así que sí, el barro expresa como la poesía emociones, recuerdos, experiencias.
10.- ¿Cómo influye la historia y la tradición de la alfarería en su trabajo y qué valores aporta “Alfar Arias” en la presente generación para consolidarla y transmitir el interés por este oficio milenario defendido tanto por usted como por su familia?
Yo no suelo hacer piezas tradicionales de la alfarería de Puertollano como han hecho mis padres, pero crecí con eso y aprendí a hacer esas formas, así que parte de la decoración que utilizo para mis piezas es tradicional, igual que a veces parto de formas tradicionales para hacer nuevas piezas variando e introduciendo nuevos elementos.
Alfar Arias, mi familia, me ha transmitido el esfuerzo, la disciplina, el seguir intentando hasta que te salga, la paciencia y el amor por un arte tan maravilloso en la que sólo con tus manos puedes hacer cualquier cosa. En la enseñanza de la alfarería con mis alumnos trato de transmitir eso. En las clases ellos desarrollan valores que van más allá de la técnica: trabajan la paciencia, porque completar una pieza puede llevar semanas; aprenden a gestionar la frustración, porque las piezas no salen a la primera; y conocen la cerámica tradicional de Puertollano y aprenden a distinguirla respecto a la de otros lugares, preservando así un conocimiento que mantuvieron generaciones anteriores. Y quién sabe, lo mismo alguno acaba siendo alfarero. Pero aunque no sea así, se llevarán muchas cosas que les pueden servir para el resto de su vida: paciencia, constancia, amor y pasión por el arte, y sabrán valorar el esfuerzo del trabajo del artesano que hay detrás de cada pieza.
11.- ¿Cree que la alfarería puede dialogar con el arte contemporáneo y con otras disciplinas, háblenos sobre las técnicas de construcción, el color y la imaginación que aporta, en su caso, la alfarera?
Sí, claro, la alfarería puede dialogar con el arte contemporáneo y con otras disciplinas. La alfarería, aunque parte de técnicas tradicionales, como el torno, el pellizco o las planchas, estas formas y técnicas tradicionales pueden ser elementos de una obra contemporánea sin problema. El color con engobes y esmaltes ofrece también muchas posibilidades. Además, la alfarería trabaja con volúmenes, texturas… Todos estos elementos los encontramos en el arte contemporáneo. Hoy en día muchos artistas contemporáneos utilizan técnicas de alfarería tradicional para realizar sus obras y en todo esto la imaginación tiene un papel importante.
12.- ¿Cree que el arte de la alfarería está en riesgo de desaparecer? ¿Cómo se puede preservar?
No creo que esté desapareciendo, creo que las personas cada vez valoran más las cosas hechas a mano y únicas. Creo que el arte se está valorando cada vez más y la manera de preservarlo es seguir transmitiendo los conocimientos y el amor por la alfarería a otras generaciones, haciendo talleres, charlas y exposiciones.
13.- Si pudiera moldear en barro un mensaje eterno para las futuras generaciones, ¿qué representaría esa pieza y por qué motivo sería la elegida por usted?
Sería una simple pella de arcilla y el mensaje: “parar y pensar antes de hacer ”.
14.- ¿Cuál es su mayor sueño o meta aún por alcanzar en el mundo de la alfarería?
Sueño con una gran escuela de arte donde poder seguir transmitiendo lo que sé y lo que me gusta, lo genial y maravilloso que es esto. Una escuela donde además de cerámica, se enseñen también otras artes, como pintura, música, etc. Ahora tengo algo así en pequeño, pero espero que algún día sea más grande.
También sueño con llegar tan lejos como han llegado mis padres y por ser considerada una gran alfarera como mi madre.
15.- Agradeciéndole de antemano su colaboración, valore esta entrevista y rubríquela.
Ha sido un placer responder a esta entrevista, muchísimas gracias por interesarse por el trabajo de la alfarería.
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