Las aventuras de Liam, Mona y Grillo
Las aventuras de Liam, Mona y Grillo

Las aventuras de Liam, Mona y Grillo

Las aventuras de Liam, Mona y Grillo visita el colegio “Maestro Navas” en Aldea del Rey

Siempre es importante dejar constancia de la huella de nuestro paso por la vida. Hay rastros dejados por infinidad de personas para todos los gustos. Huellas de filósofos, inventores, políticos, cantautores, escritores, poetas, pintores, deportistas y de seguir, no tendríamos espacio suficiente para nombrar todas las huellas dejadas. Lo que importa es dejar en herencia a la siguiente generación, algo por lo que hemos sacrificado nuestro tiempo, algo que entretenga, enseñe e incluso divierta a los demás, ¿por qué no?

Pienso que aquello que recibimos es un bien preciado que no debemos pasar por alto, hayamos pagado por ello o no. Pongo, por ejemplo, aquellos comics que, sobre Mortadelo y Filemón, tan buenos ratos nos hacía pasar D. Francisco Ibáñez Talavera, su autor.

Por citar solo algún caso más, mencionaré al creador del intrépido y valiente Capitán Trueno, D. Víctor Mora quien, aventura tras aventura y debido al enorme interés que suscitaba su  texto o dibujos, fomentaba de una manera muy eficaz el hermoso hábito de la lectura entre los que estrenábamos la adolescencia en aquellos años donde, España, demandaba pan, trabajo y sobre todo, libertad.

De Las aventuras de Tintín, fue creador el dibujante de nacionalidad belga Hergé. Cuántas horas pasadas en las tardes de biblioteca, en compañía de mi hermano y otros amigos, disfrutando las páginas de aquella colección que alimentaba nuestro peculiar ensueño. Tardes de lectura atropellada por el interés que se creaba en torno a los divertidísimos dibujos que acompañaban el entramado argumento de la historia.

Las aventuras de Liam, Mona y Grillo son muy recientes.

La magnífica portada y contraportada que custodian el cuento, sostenido en la fotografía por dos de las alumnas del colegio de Aldea del Rey “Maestro Navas” y que encabeza esta reseña, ha sido editada por la editorial C&G de Puertollano, a cuyos representantes, María Jesús Gallego y Julio Criado, agradezco su apuesta por las dos recientes colecciones a las que han dado vida, una de ellas “Poesía para Marina”, y la otra, “Cuentos para Alba”, a la que pertenece este trabajo.

Mi amiga, maestra y poeta, Antonia Piqueras, a la que desde estas líneas mando un hermanado abrazo, ha tenido el detalle, —siempre tan activa ella—, de transmitir a su alumnado las vicisitudes a las que se enfrentan, en no pocas ocasiones, tanto el protagonista de este cuento, “Liam”, como sus dos mascotas en un ambiente donde se recogen las ilusiones del público infantil, adolescente y adulto: el circo.

Yo, como autor, poco más he de decir. Quien ha de manifestar su parecer es el lector, la lectora. Ambos han de dar la opinión que les ha merecido este intento de dejar mi pequeña huella en la brevedad de este relato.

Alumnos del Colegio de Educación Infantil y Primaria “Maestro Navas” de Aldea del Rey (Ciudad Real)

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