Homenaje en Valdepeñas
En la noche del pasado jueves 11 de septiembre, viví uno de esos momentos que quedan para siempre guardados en la memoria y en el corazón.
En el patio de una casa manchega de la Muy Heroica Ciudad de Valdepeñas, entre el blanco luminoso de la cal y el azul añil tan característico de nuestros patios, tuvo lugar un homenaje que recibí con profunda emoción: la pintura a mano de mi “Soneto a Valdepeñas”, unos versos nacidos del cariño y la admiración que siento por esta tierra.
La asociación literaria El Trebolar, vinculada a la cultura y a la convocatoria de certámenes de narrativa, ha tenido el honor y el placer de reconocer al poeta Juan Camacho a través de este soneto dedicado a Valdepeñas. Para mí, el verdadero honor ha sido comprobar cómo la palabra escrita puede encontrar una nueva vida sobre los muros de una casa, entre la cal blanca y el azul añil, fundiéndose con la esencia misma de La Mancha.
Mi más sincero agradecimiento a Paco Ortega y a su mujer, Mercedes, por su generosidad, su cariño y por hacer posible una noche tan entrañable. Gracias por convertir unos versos en memoria, y la memoria en un rincón permanente de Valdepeñas.
Hay homenajes que se reciben con gratitud; otros, además, se quedan para siempre en el alma. Este será uno de ellos.
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