Tras los pasos de “La niña que soñaba en azul y Ama-Mazu”

Si la memoria no me falla fue en setiembre del año pasado cuando llegaron a Valdepeñas Idoia Mielgo Merino y José Luis Urrutia, ambos escritores y poetas. La razón de su visita fue la presentación en esta ciudad de sus últimos libros: “Bitácora de mi pensamiento”, de Idoia y “Entre lobos y sirenas” de José Luis en la Casa de Cultura “La Confianza” y de una entrevista a ambos que Julián Camacho tenía programada para el programa televisivo,“Cuéntame” de Imás TV.

Pues bien, con el firme propósito de enseñarles, in situ, el teatro municipal de Almodóvar del Campo, quedamos mi compañero de letras Juan José Guardia Polaino  y yo con la célebre  escritora almodovareña Aurora Rey Aragón quien, amablemente, atendió cuantas inquietudes e intereses  tuvimos en torno a ese hermoso edificio al que califico de auténtica bombonera.

Llevaba en una de las manos los dos últimos libros de Aurora publicados por la editorial C&G de Puertollano. Aproveché el momento en el que mis compañeros se deleitaban con la arquitectura interior del emblemático edificio y la asalté con mi ilusionada petición quedándome grabada, de por vida, la dedicatoria y rúbrica de una mujer privilegiada por todo cuanto guarda y comparte desde su memoria.

Como le ocurre a la mayoría de las personas los últimos  libros que me llegan o adquiero se apilan en riguroso orden y esperan su turno para ser leídos.

“La niña que soñaba en azul y Ama-Mazu” se abrieron a mí desde el sosiego que gobierna el interés cuando la soledad es fiel compañera y te deja aíslado de todo pensamiento para dedicarte a la lectura. Fue cuando descubrí a Aurora y comprendí la bondad de su léxico administrado con ternura soberana y sabiduría controlada desde la parte más íntima de su alma.

Cuánto regocijo y pesadumbre pasó el control exacerbado de una lágrima ante la riqueza de las imágenes construidas a base de palabras y sentimientos que hacen presagiar que la autora ha delegado el control de los acontecimientos en cada uno de los protagonistas.

Calidad y literatura van de la mano como anticipo de todo aquello cuanto  Aurora Rey Aragón nos tenga reservado. Mi felicitación a la autora de estos dos libros que dejan tras de sí motivos, más que suficientes, para una reflexión.

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