Jesús Sánchez Rivas

—Poeta—

01.- Aporte, por favor, un breve resumen de su biografía.

Nací en Torre de Juan Abad, Ciudad-Real en 1957. A los 6 años, emigré a Cataluña con mi familia. En los años 60 muchos emigramos al norte, en busca de mejores oportunidades. Mi formación y mi educación las recibí en Cataluña, en el colegio y en mi casa, respectivamente. Mi pasión por la lectura fue muy temprana. Siempre fui un niño tímido y retraído y la lectura me ayudó a crecer. A solas al principio. Pero los libros son una gran escuela y leer mucho abre la mente, como viajar. A los 15 años empecé a trabajar en una gran imprenta alemana y mi vida profesional siempre ha estado ligada al mundo del libro y su edición. Hacer oficio de una pasión fue una gran ventaja. Y ello me dio acceso casi ilimitado a la literatura. Hasta mi jubilación, en 2019, pude entreverar pasión y trabajo sin problemas y, claro, después de dedicar toda la vida a vestir los niños de otros, a uno le entran ganas de tener uno propio para vestirlo también.

 

02.- ¿Qué interés literario le incitó a salir de la comodidad del anonimato para darse a conocer como poeta?

Siempre tuve inquietudes literarias, desde muy joven. La lectura asidua te vuelve proclive a ensayar tus pinitos enseguida. Pero reconozco que la poesía siempre fue mi preferida. Claro que mis primeros versos eran imbebibles, supongo que como los de todos al principio. Pero el hecho de haber trabajado como corrector en la imprenta me volvía exigente con las formas, si no con los contenidos. Estos se fueron puliendo con el tiempo, con la propia lectura y sus reflexiones y poco a poco fui encontrando mi camino. Respondiendo a la pregunta, el interés fue la necesidad de compartir mi trabajo, de darle un sentido más allá del uso casi terapéutico que le daba antes.

 

03.- ¿Reporta algún beneficio decidirse por habitar ese mundo donde las letras comparten realidad y utopía?, ¿Qué hay más allá del mero hecho de escribir?

Yo escribo por afición y, a veces, diría que por necesidad, por llenar los huecos que la vida laboral y su vorágine no me permitían cubrir y que estaban ahí, pinchándome año tras año. Y reconozco que el solitario mundo en el que uno se encierra para crear con la palabra me aporta sensaciones de utilidad, de ser completo y de ansias de crecer que, en los últimos años de oficio, se habían ido apagando poco a poco. Cuando trabajo en un escrito todo lo demás sobra, ni existe siquiera. Los beneficios que me aporta escribir son de satisfacción personal, de realización y sobre todo de utilidad. No es solo escribir, es crecer de forma continua en muchos aspectos y de aprender cada día.

 

04.- “Donde tú estás”, su poemario recientemente editado, nos deja abierta la puerta al romanticismo desde los setenta poemas que lo componen, ¿por qué ha optado por una temática tan universal como el amor?

Aunque suene a tópico yo creo que es el amor, en sus múltiples formas, la llave que mueve el mundo (igual que es el odio el que lo para y lo tergiversa). Como ser humano, habito una vida, vivo en medio de una naturaleza a la que amo y amo al ser maravilloso que es la mujer. Mi paso por la vida siempre ha transcurrido entre estos tres personajes, vida, naturaleza y mujer. Al menos yo los he hecho mis caminos para transitar. No podía por menos que dedicarles esos poemas (que definen en cierto modo mi estilo personal), y creo que siempre van a estar muy presentes en mi poesía, aunque a través de ellos se toquen otros temas más prosaicos, llegado el caso. La mujer es también madre, esposa, hija, nieta y vecina. Pero todas son mujeres. En “Donde tú estás” la mujer aparece como deseo, como falta, como merma de la propia vida. La naturaleza (el árbol, el bosque, el mar, etc.) es el enlace para llegar a lo que uno anhela de la mujer, para vencer la distancia, la nostalgia, para completar un instante determinado de la vida y, por tanto, disfrutarlo.           

                 

05.- ¿Qué recuerdos se llevó de Torre de Juan Abad a Vallirana y con qué otros, de Vallirana, volvería a Torre de Juan Abad?

Mis recuerdos más antiguos se remontan a mis tres años, por lo que los que tengo de mi vida allí abarcan hasta los seis, en que emigré a Cataluña. Recuerdo que mis padres trabajaban en cortijos, en la recolección del trigo, la siega, etc. Recuerdo mi primer amor, a los cinco años, según me cuentan, y tengo un poema dedicado a un “primer amor platónico”, con la hija de un terrateniente. Recuerdo la muerte por envenenamiento de mi perro, a los cuatro años. Y tengo recuerdos de los veranos, intensísimos, que pasaba allí cada año. La vida al aire libre con mis primos, los trabajos en la era, trillando con mis tíos. La luz especial de esa tierra, el color de los campos y la enormidad de sus llanuras. También las salidas con mi padre y mis tíos, todos cazadores (aunque yo no lo soy) al monte. Y, sobre todo, las historias que mi padre me explicaba cuando nos reuníamos alrededor de la lumbre y le pedíamos: “Papa, cuéntanos cosas del pueblo”.

En cuanto a los recuerdos que me llevaría a La Torre, de Vallirana, serían los de toda una vida. Aquí me casé (con una salmantina, lo que son las cosas), y nacieron mis hijos y mi nieta. Aquí me he formado, me he desarrollado laboral y profesionalmente. Tengo muchísimos amigos y gente a la que amo. Serían incontables los recuerdos que me llevaría en la maleta. Y aquí descubrí la literatura y la poesía, o sea que, se puede imaginar.

 

06.- ¿Quiénes han sido los autores que más le han influenciado a la hora de manifestarse como poeta y a qué géneros literarios se ha enfrentado con resultado positivo?

No voy a decir que los clásicos de nuestro Siglo de Oro tuvieran mucho peso en mí. En la época en que me hablaban de ellos, yo estaba más por darle patadas a la pelota con mis amigos, que por leerlos. Aunque más tarde, de adulto, los he buscado y leído. Pero mis inicios fueron con los poetas de la Generación del 98. Unamuno y Machado, sobre todo, y Rubén Darío, padre del modernismo hispánico (saltando el charco). Después el elenco de la Generación del 27, García Lorca, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti o Luis Cernuda. Y los sudamericanos Pablo Neruda, César Vallejo, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Ida Vitale y un largo etcétera.

Pero me apasiona mucho más moverme con autores contemporáneos, y si están vivos y puedo interactuar con ellos, mejor que mejor, sean de la envergadura que sean. Soy de la opinión, estableciendo una analogía con el entramado económico de este país, de que la “pequeña y mediana poesía” es la red más rica e interesante de que disponemos en poesía, y de ella bebo a diario.

Sin dejar de lado a las “grandes firmas”, como Luis García Montero, Ángel González, Joan Margarit, Pere Gimferrer, Miquel Martí i Pol y un enorme etcétera. Y también, evidentemente la bella poesía sudamericana, tan amplia y extensa. No acabaría de dar nombres, pero hablaría de Elí Urbina Montenegro, Julia Wong Kcomt, Miguel Sanz Chung, los tres peruanos, ya con mucho peso específico en sus entornos.

Actualmente las redes sociales nos permiten acceder a muchos contenidos interesantes, e incluso conocer a autores contemporáneos en persona. Y esto es sumamente enriquecedor para todos, para los lectores, pero también para los autores, evidentemente.

 

07.- ¿Se ama con la pasión que se escribe o se engalana la palabra para suscitar el embeleso?, ¿es el poeta un extraordinario fingidor?, y si acaso lo fuera, ¿cómo podríamos descubrirlo?

El hombre está en una continua búsqueda de la felicidad, es nuestro instinto. Y la palabra, como herramienta, en poesía, lleva inherente la belleza (o así debiera ser). El lector de poesía es receptivo a cierta dosis de adorno en el versar, si no es excesiva o empalagosa. Embellecer el sentimiento forma parte de la poesía, más allá de lo prosaico de la vida. Por lo tanto, aun sintiendo lo que sentimos, sí se adorna algo el poema al crearlo, normalmente con el objetivo de enfatizar la idea expresada.

La metáfora mal entendida pudiera dar la impresión de que el poeta puede fingir, en algunas ocasiones. Pero yo creo que un fingidor “habitual”, tarde o temprano se pone en evidencia. No se puede escribir poesía sin un sentimiento que te empuje, sin que algo se revuelva en las tripas y te obligue a sacarlo.

 

08.- La profesionalidad con la que ejecuta sus declamaciones deja entrever que estudia y cuida hasta los mínimos detalles un poema. Háblenos de su rapsodia.

Me halaga esa opinión inmerecida sobre mis declamaciones. Pues ahí me considero un aprendiz en pañales. Es cierto, no obstante, que intento hacerlo lo mejor posible, con el afán de mantener neta la integridad del poema que declamo, e intentando expresar la idea que el autor me ha transmitido. Leo y “estudio” el poema y lo ensayo varias veces, antes de grabarlo. Elijo una música de fondo que no rechine con el tema y con la velocidad que el poema me pide. Pero poco más. Conozco a personas que son maravillosos rapsodas, aunque muchos de ellos no escriban, con cuyos trabajos se me cae la baba y a los que admiro enormemente por su trabajo. Pero no dejaré de hacerlo, porque es un acicate más para seguir en este mundo.

 

09.- ¿Dónde se refugia un hombre, lleno tan solo de vacío, después de cantar al amor, a la naturaleza, a los sentidos, al viento y a la muerte?, Cuéntenos la satisfacción más importante que le ha dado su poemario, “Donde tú estás”.

La cosa es que uno no está vacío. La poesía es el fruto de un cierto vaciado, sí, pero no es un vaciado que agote (aunque a veces canse). El pozo de la creación está en permanente “mejora continua”, donde se amasan los proyectos y la vida. Así, el refugio sigue siendo el lugar mínimo e íntimo donde uno crea cada día que puede hacerlo, en soledad, eso sí. En mi caso es mi pequeña biblioteca con ventana y ordenador y, después, la familia y los amigos, que siempre son fuente de inspiración para muchas cosas.

“Donde tú estás” es mi primer hijo de papel. La satisfacción de verlo ver la luz, en las presentaciones que he hecho, es indescriptible y yo nunca la había experimentado. La complicidad de los lectores, que te hablan de forma tan íntima, porque han leído algo tuyo en redes y quieren tener algo en papel, es nueva para mí y muy hermosa. Y, sobre todo, me dejan unas enormes ganas de seguir en esto, ya que por lo general los lectores suelen ser agradecidos y te piden que lo hagas.

 

10.- ¿Cree que nuestro país garantiza al 100% la libertad de expresión?, ¿Qué diferencias notables resaltaría sobre la poesía que se escribe en Cataluña y Castilla-La Mancha?            

Hoy por hoy, yo creo que las leyes sí (dentro de un orden, ciertamente). Otra cosa son las personas. Cuando el que piensa diferente a ti, automáticamente se hace acreedor a un insulto, algo no funciona. El respeto es primordial en la vida y la mala gestión de la diferencia de opinión puede ser mortal (a la vista de la que está cayendo en este mundo nuestro). Yo creo que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro. Y respetar los límites, en la opinión y en los actos, es primordial para la buena convivencia que, al final, es de lo que se trata. De vivir y dejar vivir.

La poesía es poesía aquí y allá. Yo no encuentro diferencias notables entre la poesía catalana y la manchega, si no es por el idioma (aunque aquí se escribe mucho, yo diría que mucho más en castellano que en catalán), o por las influencias puramente locales o políticas, que también deben tener su peso. Pero la expresión de los sentimientos e inquietudes por medio de la poesía es igual aquí que allí, pues en ambos casos son personas quienes la escriben, con sus problemas, sus alegrías, sus sombras y sus luces. Un caso interesante es el de Joan Margarit, que escribía en las dos lenguas sus obras.

 

11.- Defínase como poeta y acérquenos a la matriz de su poética para que podamos navegar en el ancho mar de su creatividad. ¿Desde cuándo escribe?

El romanticismo siempre está presente en mis poemas. Aunque últimamente aparece más a menudo el dolor, la pérdida y la vejez con sus miedos y sus luces (será la edad). El mundo actual da mucho material para la queja y el vómito. Por eso me refugio en la propia poesía y en un cierto romanticismo, quizá como vacuna o protección para con el propio mundo enfermo.

Cuando trabajaba yo diría que era un poeta de impulso. Es decir, anotaba las ideas cuando me venían a la mente, para trabajarlas más adelante. Ahora, hago un poco lo mismo, pero con más método. El impulso está ahí, es inevitable. Y empiezo a escribir con las ideas anotadas, pero siempre salen cosas nuevas por el camino. Mis primeros versos nacieron algo antes del servicio militar. Yo tendría entre 18 y 20 años.

 

12.- La contraportada de su libro dice de usted que es un lector empedernido. ¿Cuáles son sus preferencias en poesía contemporánea, novela y teatro?

Reconociendo que el teatro nunca me ha llamado la atención (no desisto de probar a leerlo alguna vez), mis lecturas básicamente son de novela y poesía, e intento que sean de autores con los que mantenga un cierto contacto. Al igual que con la poesía que, al margen de leer a los consagrados de vez en cuando, adquiero libros de autores vivos con los que también intento tener un mínimo contacto.

En novela hablaría de Renato Cisneros, Luis Fernando Cueto, Manuel Rivas Cabezuelo, Dani Banegas, Juanma Chavez, Gustavo Rodríguez, Santiago Roncagliolo y luego, claro, algunos autores de best-sellers como Falcone, Almudena Grandes, Julia Navarro y un largo etcétera.

En poesía diría Greta Solís, Marta Pumarega, Francisco Caro, Juan Camacho, Antonio Maldonado, Toni Rojas, Felipe Serrano, Isabel Montero Garrido, Eusebio Loro y muchos más, aparte de los consagrados como Luis García Montero, Ángel González, Joan Margarit y un largo etcétera.

 

13.- ¿Cómo le es más fácil conectar con el público, a través de la rapsodia, de la poesía escrita o como escritor de relatos? ¿En cuál de ellos encuentra más libertad para expresar todo lo que desea transmitir?

Yo diría que a través de la poesía escrita. Es donde me encuentro más cómodo y donde siento que me desarrollo más plenamente. Mis pequeños videos de declamación también tienen su éxito, pero son más un divertimento para mí que un trabajo, aunque los hago con mucho cariño y respeto con la labor de los autores. En cuanto a los relatos, he publicado algunos (en redes) y ciertamente han tenido buena respuesta, por lo que espero seguir escribiéndolos de vez en cuando.

 

14.- ¿Ha pensado en editar una selección de aquellos relatos escritos desde una temprana edad a nuestros días, o se encuentra cómodo entre los versos?

Lo he pensado, sí, pero no tengo previsto de momento un libro de relatos. Ahora la poesía reclama casi todos mis recursos. Y no desestimo escribir una novela en un futuro.

 

15.- Agradeciéndole de antemano su colaboración, valore esta entrevista y rubríquela.

Me ha servido para hacer una introspección que hace tiempo no hacía. Tiene las preguntas justas para obtener una visión global, pero también puntualizada, del entrevistado, que me han hecho volver a mirarme un poco por dentro. Ha sido un placer responderla, amigo y poeta Juan Camacho. Un abrazo.

                                                                                                                 Firma: