Emilio Hidalgo

—Periodista—

01.- Aporte un resumen de su biografía. Nací en Madrid, a principios de febrero de 1979, así que ya no soy joven ni legalmente. Desde pequeño fui un niño alegre, extravertido y con unos padres maravillosos que me dieron cosas muy valiosas e intangibles, de esas que se llevan por dentro. He pasado la mitad de mi vida en Valdepeñas, enamorado de la provincia de Ciudad Real y con esposa e hijas castellanomanchegas. Seguidor del Real Madrid sin fanatismos; creyente en Dios y en la buena gente; convencido de que la política sólo tiene un problema que radica en algunos de los que la practican. Amante del cine y de la lectura, pero con aversión a todo lo que se mitifica. El humor es fundamental en mi vida y soy más optimista que pesimista.

 

02.- ¿Qué motivaciones le influyeron para configurar su vida desde la perspectiva del periodismo?

La fortuna y una infección. Descarté las distintas opciones que barajaba, una por ciencias y otras por letras. Probé el periodismo porque siempre me he expresado bien y no me ha costado hacerme entender. Estudiando la carrera entré en una cabina de radio y cuando salí de ella, la radio se me había metido dentro. Dicen que es “el gusanillo” de la radio, una parasitosis de libro.

 

03.- ¿Se puede correr el riesgo de hipotecar su privacidad por el hecho de estar, día tras día, expuesto en las ondas o se sigue algún “guion especial” para evitar este trance?

En la radio local, comarcal o regional te puedes hacer popular, nunca famoso. Eso sólo da para robar la privacidad si tú quieres. El mejor truco es ser asertivo y establecer límites cuando es necesario. Aunque también recomiendo estar abierto a la crítica y al elogio, la primera es necesaria y el segundo forma parte del pago que no llega con el sueldo. Es bueno pensar en ello y saber que, para bien o para mal, lo que hacemos influye en la vida de la gente.

 

04.- ¿Cómo afecta al profesional de la información que trabaja en una emisora de radio las turbulencias o bandazos que recibe la libertad de expresión?

Es preocupante. Pero más por el intrusismo, la falta de ética/principios y la mercantilización de la actividad periodística. El periodismo siempre ha vivido con la amenaza de la censura y de la mordaza, sobre todo cuando se ejerce bien. Hay que tener precaución, pero no miedo.

 

05.- ¿Se ha perdido credibilidad en los informativos de todo occidente en relación con la información que nos llega de la guerra entre Rusia y Ucrania? La evidencia sentencia que ninguno de los dos bandos dice la verdad. ¿Dónde buscarla?

No es que se haya perdido la credibilidad, es que se han perdido el espíritu analítico del consumidor de información y la capacidad de pensar un momento en lo que nos cuentan. La verdad no está en un medio ni en un periodista ni en un programa, la verdad, más aún en lo referente a guerras, no existe. Todo tiene dos versiones. Ninguna es cierta el cien por cien, pero tampoco es absolutamente falsa. El acceso a la información es muy fácil, pero que esos datos lleguen sin veneno, sin interpretaciones interesadas es muy difícil. Lo más parecido a la verdad está en consumir la información con distintos enfoques, tratar de sacar las propias conclusiones y aceptar que en esta vida se equivocan hasta los que no se equivocan nunca. Haz eso y estarás más cerca de “la verdad”.

 

06.- A nivel personal, qué libros alterna con sus horas de ocio para equilibrar el desasosiego generado por la incertidumbre de un nuevo día? Cite a dos autores contemporáneos de nuestro país, y de sexo opuesto, que le apasionen.

Últimamente leo más libros de comunicación y ciencia que otra cosa, pero dame novela negra, canalla y sinvergüenza. Eso sí, si tengo que citar a gente, con todo el pudor, me quedo con amigos, lo malo es que sólo sean dos. Héctor Huertas es un novelista de gran talento, además de un pediatra ya jubilado, con una capacidad comunicativa apabullante. Sus libros “Orisón de Oreto” y “El Húsar de La Mancha” son brutales. La firma femenina que sea la de Jennifer Bernal, en “Una Más” hace un retrato de la vejación a la mujer por parte de un entorno machista, social, religioso… Todavía se me revuelve el alma cuando lo leo.

Me dejo a muchos, Emilio Pacheco, Mar Del Olmo o mi añorado José Luis Paniagua Tébar… Pero has pedido dos.

 

07.- No hace mucho presentó el libro de un poeta, ¿qué vínculo le une a la poesía?, tengo entendido que tiene más de una novela comenzada. Háblenos, por favor, si ante esa afición por la escritura tiene pensado publicar.

Primero, la poesía. La poesía no es literatura, es bálsamo. En los poemas está todo aquello que se nos queda atorado en el pecho, en la quijotera o en las tripas y que no sabemos sacar por nosotros mismos. Lees lo que otro ha plasmado en verso y la música pide que compartas sentimientos; eso cura. El libro que tuve el honor de presentar (“Los Exilio de la Sangre”, de Juan José Guardia Polaino) me arrastró por todo aquello que había vivido el autor, recorrí sus pasos y me sentí tan aliviado como él. O tan frustrado, cuando tocaba. Desde pequeño mi padre me recitaba poemas y letras de canciones o se sacaba de la manga una coplilla de cualquier cosa. Podía ponerse a hablar en verso como si fuese algo tan fácil como respirar, eso me alucinaba.

En cuando a mi afición por escribir… Sí, tengo como siete u ocho novelas empezadas, algunas bastante avanzadas. Y claro que me gustaría publicar. Pero si se me cruza una idea me siento obligado a seguirla. Decidí que no podía seguir así y me centré en una de ellas, que se va escribiendo sola, a su ritmo. Hace años el personaje que estaba en el foco se sentó en un sofá y no logro que se levante.

 

08.- Como profesional que es de la comunicación, cómo ve desde esa perspectiva la evolución o el deterioro de nuestra juventud respecto a los valores tradicionales que heredó nuestra generación de la constitución de 1978?

Hay una pérdida de valores clara a muchos niveles. Sé que con esto habrá quienes me llamen carca y se agarren a aquel “Manual para la Ciudadanía” de la primera década del siglo XXI y según el cual las generaciones jóvenes debían pasar por encima de las anteriores para que hubiera una evolución. El error en esa afirmación creo que era intencionado. Las nuevas generaciones deben superarnos en aquello en lo que seamos deficientes y mejorarnos en aquello en lo que avanzamos por buen camino. Pero el axioma, porque políticamente no ha sido otra cosa, no discrimina entre lo que iba bien de lo que no y animaba a cambiarlo todo. Como resultado el sistema se ha pervertido, hemos sufrido un cambio radical y bajo la premisa estúpida, de que todo cambio es bueno, hemos cambiado muchas cosas a peor.


Alguien tendrá que pagar el daño que causa hacerle creer a toda una generación que, carentes de obligaciones, todo les es debido por derecho de vida. A la generación siguiente todavía le va a ser más difícil aceptar que la vida tiene contrariedades y sinsabores. Estando, como están, acostumbrados a no lidiar con la frustración ni con el fracaso, el batacazo va a ser de aúpa. Reivindico el valor del esfuerzo y el derecho a aprender de éxitos y fracasos por igual.

 

09.- ¿Cómo podría colaborar Onda Cero para hacer visible el movimiento cultural de los poetas en una ciudad tan identificada con la cultura como es Valdepeñas, cabría la posibilidad de generar un programa semanal en el que se diera a conocer al poeta y parte de su obra?

Esa pregunta me la he hecho yo, me la llevo haciendo años. En Valdepeñas hay muchos poetas y muchas poetisas. En varias ocasiones he intentado hacer un espacio dedicado a esos autores y autoras y sus obras. Y en varias ocasiones parecía que iba a ser posible. Pero la poesía es muy íntima. Supongo que esa es la razón por la que, aquellas personas a las que se lo propongo, terminan declinando.

Además me he dado cuenta de que hay dos tipos de personas que escriben poesía, las que les gusta oírse en boca de otros para encontrar nuevos matices a lo ya escrito y las que sólo creen que su poesía está bien declamada cuando la recitan ellas mismas. Creo que eso ha podido tener algo que ver.

 

10.-  La licenciatura en periodismo se consigue después de cuatro años de formación, a su juicio y desde su propia experiencia, ¿qué otros valores ha de aglutinar un buen periodista para que respeten su honestidad y pueda desempeñar su labor sin cortapisas?

Principios firmes. Capacidad de análisis. Compromiso con la historia, con las fuentes y con el fin. Dignidad. Humildad. Sinceridad. Y tener la mente abierta a lo que pueda surgir, estando dispuesto a dar una segunda oportunidad a lo que te vayas encontrando.

 

11.- Uno de mis aforismos preferidos manifiesta: “Dice la mentira que es la verdad quién miente”. ¿Es el pueblo consciente de esa otra guerra librada contra la información y que deja, lamentablemente, reconocimientos profesionales a título póstumo?

A ver si soy capaz de explicarlo con algunas citas que sirven de guía. “El lenguaje de la verdad debe ser sencillo y sin artificios, Lucio Anneo Séneca. “Los oídos se fían de todo el mundo. Los ojos se fían de sí mismos”, vaya usted a saber quién lo dijo. El pueblo es consciente, pero sólo cuando lo que se cuenta es diferente de lo que le gusta.

La parte del reconocimiento está sobrevalorada, el periodista debe buscar la utilidad. Nunca me he presentado a certámenes periodísticos y no creo que lo haga jamás. Me cuesta aceptar elogios y creo que un premio me haría dudar de si he buscado hacer un buen trabajo o un trabajo bueno. Después de muerto prometo no ofenderme si me critican ni vanagloriarme si me reconocen. Son cosas que podrían ofender o enorgullecer a los que queden y procuro que mis hijas sepan que quienes somos lo dicen nuestras acciones, no las bocas que lo ponen en palabras.

 

12.- ¿Qué tipo de persona le acompaña en su diario quehacer. ¿Qué gustos tiene a nivel cultural? Háganos partícipes de su singladura entre las ondas y díganos si está satisfecho de lo conseguido hasta hoy. Qué asignatura pendiente se le ha quedado rezagada.

No me encasillo yo ni encasillo el programa. Cada día tengo un cheque en blanco de hora y media, en ese tiempo puedo dar voz a temas útiles o a soberanas gilipolleces. Procuro no dejar fuera nada que pueda tener valor para el oyente y muchas veces tocamos asuntos que, si fuera por mis gustos, encajarían más entre las gilipolleces que entre los temas de interés.

Eso sí, me rodean los mejores. Onda Cero no es la radio con más medios técnicos y seguramente habrá radios con más dinero, pero el equipo humano es el mejor. Y poniendo el microscopio en Onda Cero Valdepeñas y en Más de Uno Valdepeñas, en esto no soy modesto, me reconozco el mérito de que cada vez que me he topado con gente excepcional he conseguido ficharlos para el equipo de colaboradores. También se me han escapado algunos y otros han venido ellos solitos, pero en estos casi 22 años he tenido y tengo a los mejores. Decir otra cosa sería una mentira.

Mis gustos a nivel cultural son ilimitados, no cierro la puerta a ninguna manifestación ni disciplina, cambio por los estilos en función de cómo estoy y lo que hacen sentir. Y si alguna vez algo no me gusta estoy dispuesto a darle otra oportunidad. Salvo a parte de la música actual que cuanto más la escucho más me abochorna.

En cuanto a la asignatura pendiente… Aprender a tocar la guitarra. Me regalaron una con un curso, pero el curso era en italiano y no me he propuesto nunca aprender italiano, así que no toco la guitarra. La excusa es buena.

 

13.- ¿Considera que Castilla La Mancha sigue sumando adeptos al laicismo o por el contrario viene sufriendo una paulatina reducción progresiva con el paso del tiempo?

La fe de un pueblo, el que sea, es un error mirarla en cifras. Quien hoy no cree mañana puede ser el más fervoroso y piadoso. Y al contrario. El paso de los años nos hace pasar por distintos momentos de fe. Incluso quien asegura no creer en nada cree en algo, en la ausencia de algo más.

De cualquier forma no le quitaría yo el mérito de ganar y de perder creyentes a la institución de La Iglesia ni se lo otorgaría todo. En esto de ser pro o anti-clero/Iglesia/fe también hay desinformación, manipulación y modas.

 

14.- ¿Qué propósitos tiene en mente a corto y medio plazo, qué espera de la vida?

Cuando estuve en la tele, al principio de mi carrera, vi a personas que a los 30 años se habían convertido en déspotas porque su ego les podía. Creían que iban a ser un Iñaki Gabilondo o un Luis del Olmo y estaban quemados porque pensaban que merecían más. Y quizá merecían más. Pero aquello me enseñó a ser flexible. Me dije que llegaría tan alto como mis aptitudes y mis posibilidades me llevaran y yo quisiera.

Hay mucha gente que te dice que lo haces bien, que deberías estar en nacional… Pero eso seguramente supone más trabajo, más estrés, más responsabilidad. Lo único que podría envidiarle a los de arriba es el sueldo, que no soy tonto.

 

15.- Valore esta entrevista y rubríquela.

La entrevista me ha resultado muy original, le pondría un 8 sobre 10. Pero es que ha tenido el poco acierto de pensar que puedo ser más interesante que esto, eso resta puntuación. Así y todo, muchas gracias.

                                                                                                                         Firma: