Elisa Toledo

—Escritora y poeta—

1.- Aporte un resumen de su biografía.

Nací en Ciudad Real hace cincuenta y dos años, vivo en Torralba de Calatrava. Siempre me gustó escribir, tengo una mente inquieta que necesita expresar lo que siente, lo que observa, para plasmar lo que pasa por mi cabeza.

Mi primer libro de poemas fue Buscando sueños (2019). Un poemario repleto de historias reales, pues eran contactos que me seguían por las redes sociales para que les escribiera lo que sentían.

Dos años después, publique mi primera novela: El anochecer más bonito del mundo (2021), ambientada en Granada, ciudad donde el misterio, el amor, la fantasía y las ganas de superación giran en torno a los personajes. A la protagonista de la historia le diagnostican esclerosis múltiple, a través de ella quise dar visibilidad a los síntomas invisibles que yo conozco perfectamente, al sufrir dicha enfermedad. 

Me gusta escribir relatos y versos libres. Me apasiona la pintura y la interpretación, de hecho pertenezco a un grupo de teatro aficionado llamado “La Teatrería”.

Es innata en mí la creación de cualquier tipo de expresión, lo que me ha llevado a crear una colección de artículos de reciclaje, dándole una segunda oportunidad. Son botellas recicladas, cajas de cartón, artículos antiguos o pasados de moda, los he tratado con cariño, convirtiéndolos en regalos útiles.  De esta forma, cuido el planeta reciclando, lo que es un orgullo para mí.  Próximamente quiero exponerlos, llevaría por título: Tesoros rescatados del fondo del mar.

Sigo aprendiendo de la lectura y de los buenos consejos de quien admiro. Estoy en un momento de mi vida donde todo lo que nunca hice por timidez lo hago ahora. Tengo prisa por vivir y hacer muchas cosas, y aprender cada día con los comentarios de mis lectores.

 

2.- En el árbol del conocimiento madura el fruto de la palabra esquiva. ¿Cuándo se perpetúa en usted la llamada del lenguaje escrito? 

Me recuerdo escribiendo desde siempre, aunque de forma intermitente, queriendo expresar los sentimientos que me mostraba la vida cotidiana. Nunca he tenido que rebuscar ideas, me resulta fácil encontrar inspiración, aunque la vida no siempre luce de tonos pasteles, ni todo es bonito o fácil, estas también te brindan una oportunidad para crecer, te ayudan a superarte.

 

3.- Me consta que escribía, —no sé si aún lo hace—, “poesía de encargo”.

Si, sigo escribiendo cuando me lo piden.

¿A qué retos se enfrenta y con qué armas defiende la honestidad de su palabra escrita en defensa de ese tipo de solicitudes?

Últimamente me han encargado poemas taurinos, para mí ha sido un gran reto dado que no soy aficionada a los toros, pero no soy antitaurina.

He necesitado leer mucho para entender lo que sucede en el ruedo, leí poemas de poetas famosos aficionados a la tauromaquia. Lorca lo llamó “La Fiesta”. La más culta que hay en el mundo…” entre muchos más.  

Me he tenido que enfrentar a los comentarios de antitaurinos poco respetuosos.

¿Es difícil escribir desde la perspectiva de un yo íntimo para uno ajeno? 

—En el caso de los poemas taurinos al principio era como un proyecto, y me resultaba difícil expresar lo que debería ser lo correcto (porque no tenía ese sentimiento) entonces necesité meterme en la piel de ese mundo. Tuve que leer mucho más y mantener conversaciones con conocidos taurinos.  

Me pongo en la piel de la persona que me pide el poema, vivo y siento las emociones ajenas. Simplemente es imaginar o sentir como si fuera en primera persona.  

Tengo que reconocer que con algunos de los poemas escritos por encargo he llorado y sufrido. Me han quitado el sueño. He sentido el desasosiego y la inquietud que produce el desamor e igualmente me he sentido dolida por ese amor perdido en la infinitud de los sentimientos y las emociones.

 

04.- Cuándo la adolescencia deja atrás la pubertad, ¿a qué autores dejó entrar en su intimidad para formarse, aun no sabiendo que el destino le reservaba una ventana donde asomaría su palabra al mundo?

Recuerdo mi etapa de adolescente leyendo: “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, relatos de Edgar Allan Poe, “El castillo de Eppstein” de Alejandro Dumas. Mi lectura favorita sigue siendo: novela histórica, novela negra, y las que mezclan la realidad con fantasía.

 

 05.- Pasó de la escritura versificada a la prosa, ¿por la necesidad de ampliar ese espacio que la poesía restringe o limita, o por la cómoda incondicionalidad que se le atribuye?

Pues todo es muy sencillo. Yo escribo por necesidad de ello y lo que siento en cada momento, quiero decir que para mí es terapéutica, beneficiosa. Al principio eran frases, sentimientos que me mostraba la vida. Poco a poco se alargaban las frases, acabaron sin darme cuenta en versos libres, nunca sujetos a ninguna clase de reglas, puesto que si intentaba hacerlo bien me bloqueaba y acababa dejándolo.  

Cuando siento una inspiración incontrolada tengo la necesidad de plasmarla sea en verso o en narrativa. Me es urgente sacar de mi cabeza lo que siento, es como que no me deja tranquila, solo tengo ganas de plasmarlo.

 

06.- Nos dejó la certidumbre de un optimismo controlado, en nuestras manos, con su novela, “El anochecer más bonito del mundo”. ¿Cómo se gestó esta primera novela?

En varias ocasiones había visitado la ciudad de Granada, y en cada una de ellas la había visto y sentido de forma diferente (según la edad de cada una de las veces visitadas) pero en cada una de ellas sentía fascinación, admiración. Me quedaba con ganas de más, de pisar todos sus rincones y con ganas inmensas de volver.

Encandilada en cada una de mis visitas, siempre sentí una fuerte atracción hacia un pequeño edificio anclado en el famoso Paseo de los Tristes. En la parte inferior de la Alhambra en la colina de la Sabika, las ruinas de lo que fue un gran Hotel llamado en su día: “Hotel Bosques de la Alhambra”, tambien conocido como: “Hotel Reuma” o “Casita de Muñecas” lugar que ha sido objeto de historias y mitos sobre fantasmas, pues me tenía abstraída, intrigada.   

Pasaron unos meses de aquella última visita a Granada. Una mañana, después de una cita en el hospital —por cierto, muy desagradable—  llegué a casa con muchas ganas de escribir, necesitaba descargar mi mente pero no quería escribir toda la negatividad, miedo, dolor, que sentía en ese momento.  Me puse a buscar fotos en el móvil y de pronto aparecieron las fotos de aquel fantástico viaje.

Tenía una gran cantidad de ellas desde el mirador de San Nicolás y recordé lo especial de aquella tarde noche. Pasé junto a mi marido cinco horas en el mirador de San Nicolás, estaba abarrotado de expectantes turistas, emocionados igual que yo ante la belleza que nos mostraba la colina de la Sabika, la Alhambra, el rio Darro, y el puente de Las Chirimías, y por supuesto “La Casita de Muñecas”. Cuando se hizo de noche, la luna llena se asomó sobre la colina y en su lento recorrido se posó sobre La Alhambra, fue algo inmensamente precioso, sin palabras, mágico al menos para mí. Fue “El anochecer más bonito del mundo”.

El caso es que aquel día después de una mala noticia en el hospital tenía la necesidad imperante de escribir, al ver las fotos me dije: “Ahora mismo voy a comenzar a escribir una novela”. Llamé a un amigo poeta de Granada y le pedí dos nombres, en tres meses la tenía terminada.

Rememore esa bella imagen de portada y háblenos del propósito de su argumentario.

Mi único propósito era mostrar las sensaciones vividas en dicha ciudad, los personajes fueron los que marcaron la historia, yo solo plasme mi pasión y todo fue ágil y rápido.

Una noche de verano, —esas noches largas que siguen a otras muchas noches sin dormir—, incomodas, que prácticamente estas deseando que amanezca para salir de la tortura, decidí que a la protagonista de mi novela “Leila” le diagnosticarían esclerosis múltiple al igual que a mi hace algunos años. Con ello lo que pretendía era mostrar los síntomas que sentimos las personas afectadas con la EM. Quería dar visibilidad a través de mi experiencia, y con ello mostrar que “Los síntomas invisibles” “La enfermedad de las mil caras” puede llegar a ser… Y por supuesto mi novela va dedicada a los pacientes con EM.

 

07.- Dos años más tarde, la impronta de su segunda novela, “El abuelo Mateo”, nos deja la duda de un mensaje subliminar por didáctico y una esperanza en progreso que inquieta el ánimo. Háganos partícipes de su incursión por los desfiladeros que conforman esa vida.

El intrigante mundo de los mensajes subliminares siempre me fascinó, es atrayente, es una forma de captar la atención. Las señales ocultas influyen en nuestra mente algunas veces de manera sutil, otras de forma imperceptible. Pienso que nos ayudan a aprender, a mantenernos en alerta ante cualquier tipo de mensaje. 

Mis personajes principales no buscan la aceptación de los demás, si no la aprobación dentro de sí mismos. Profundizan en el interior de su ser, con ello hacen que nos cuestionemos alguna creencia. Creo que con ello pueden ayudarnos a distinguir algunos valores a los que estamos sometidos por la presión social.

 

08.- ¿Qué le une a la dramaturgia?

La acción y el efecto de crear.

¿Tiene escrito algún guion que representar?

Si —“Solo cerrare la boca ante un beso”— Una obra dedicada a la despoblación de los pueblos, y a temas marginales y sociales.

¿Con qué personalidad literaria —hombre o mujer— de nuestro país le hubiera gustado compartir tertulia?

Con Don Quijote de La Mancha. Tampoco me hubiera importado mantener una charla con Lope de Vega, Federico García Lorca, Miguel Hernandez, León Felipe, Benito Pérez Galdós… entre tantos otros.

 

09.- A día de hoy, ha visto cumplidos los sueños trazados en su juventud o le queda alguna asignatura pendiente?,

Cuando era joven jamás llegue a imaginar, ni a soñar, que mis humildes letras llegarían a ser publicadas y leídas, puesto que nunca las mostré a nadie por timidez. Ha sido todo tan rápido y gratificante…

¿Asignatura pendiente? Seguir adelante, seguir aprendiendo. Buscar motivaciones y mantener la ilusión cada mañana. Seguir manteniendo que para obtener cualquier meta es necesario el esfuerzo y actitud positiva. Seguir siempre para adelante, seguir aprendiendo…

¿Contra qué o quién combate en su lucha diaria?

En mi lucha diaria combato contra el tiempo que pasa rápido. Contra el avance de mi enfermedad. Contra mí misma, tengo muchas cosas pendientes por hacer cada día y la necesidad mental de hacerlas. Soy impaciente e impulsiva.  

 

10.- Me la imagino gobernando ese bien que asiste a los escritores: orden, tenacidad e interés… ¿qué otros elementos añadiría, en su caso, para consolidar una estructura férrea de creación literaria que obtenga, al menos, una buena acogida y comercialización entre el público?

Los elementos fundamentales que caracterizan a una novela son los siguientes: Trama, personajes, escenario, narrador, estilo. Una estructura, un esquema, un enfoque, etc., etc… Yo parto de una idea o de un recuerdo. En el caso de mi novela, “El anochecer más bonito del mundo” fueron ambas cosas: una idea más un recuerdo. En el caso de “El Abuelo Mateo” fue el relato de un recuerdo de algo que ocurrió en realidad cuando era joven, aunque al final no quedó nada de aquel relato real. Mis personajes cobran vida dentro de mí, son ellos los que mandan, los que deciden, los que me guían.

 

Tener una buena acogida entre el público hoy en día es difícil. Atrapar al lector para que siga leyendo es necesario y creo que no existe una varita mágica, hay que ser fiel a uno mismo. Hay que leer mucho, ser muy observador a todo cuanto nos rodea, dedicarle mucho tiempo y dejar volar la inspiración.

 

Los tres libros que he publicado los he disfrutado, mimado y cuidado como si fueran mis hijos. Los he creado sin la presión de una editorial, alimentado con un tiempo sin estrés. Han tomado la forma deseada por mí (por no decir que han sido ellos, los personajes los que me daban las ordenes) no pensaba en ningún momento en el día que salieran de mi lado para convertirse en algo público, tampoco pensaba en la aceptación de los demás. Cuando ya tenía mis letras unidas en forma de novela, fue cuando me entró la duda de si serían bien aceptados.

 

Con todo esto quiero decir que para tener buena acogida hoy en día, que hay tanta variedad… hay que crearlo de forma desinteresada, una vez terminado aceptarlo de forma incondicional y no compararlo con otros. Es parte de ti, es tú creación para bien o para mal. Entonces, cuando llegue el momento de acompañar a tu creación (no que ella te acompañe a ti) hay disfrutarla en su propio desarrollo de promoción. 

 

11.- En este tiempo tan convulso, ¿cómo valora el asociacionismo, cómo cree usted que puede influir en el escritor o poeta el mero hecho de pertenecer a una de tantas asociaciones?

Estamos en una sociedad en la que la idea de agruparse para llevar a cabo actividades está cada vez más latente. Creo que puede ser positivo. Una asociación es un espacio donde se establecen relaciones en diferentes ámbitos, da lugar a conocer otros miembros y te permite interactuar, intercambiar otros puntos de vista. Al pertenecer a una asociación podemos beneficiarnos de diferentes recursos, creo que es ventajoso al tener la oportunidad de conectar con personas que comparten los mismos valores y objetivos. Siempre es bueno compartir experiencias y oportunidades. Sobre todo se trata de aprender y compartir con los miembros de tu asociación.  

 

12.- Con qué nuevo trabajo tiene previsto sorprendernos y, por favor, pónganos al corriente de aquellos proyectos que tiene ya perfilados para publicar a corto y medio plazo.

En este momento necesito descansar mentalmente, mi segunda novela “El abuelo Mateo” ha sido mucho más laboriosa. Una vez que ha salido a la luz me lo he tomado con calma y disfruto de las presentaciones espaciadas en el tiempo.

Tengo muchos relatos escritos, y de vez en cuando retomo alguno, lo leo, me entran ganas de seguir y entonces apago el ordenador. Al día siguiente me acerco hasta mi escritorio (es como una atracción) con la intención de volver abrir mi PC, con ganas de escribir, y me vuelvo a obligar a cerrarlo.

Necesito descansar, escribir una novela conlleva muchas horas inmersa en un mundo paralelo. Dejaré que pasen un par de meses y me pondré con los relatos, la verdad es que tengo muchas ganas de volver.

Entre tanto me dedico a mi colección de artículos llamado “Tesoros rescatados del fondo del mar” —un título largo y extraño— son artículos de reciclaje a los que le doy una segunda vida. Son cajas de perfume, de móviles, bolsas de papel, pegamento casero, unas copas que encontré en cualquier macetero después de una noche de fiesta, cajas de galletas, de deportivas… botellas… y la temática suele ser como si fueran objetos rescatados del fondo del mar, de un barco pirata.

En un futuro publicare un libro de relatos, y otro de poemas.

 

13.- ¿Qué mensaje dejaría a la siguiente generación para erradicar el frentismo político tan evidente que tenemos en nuestro país?

Les diría que tenemos que respetar las ideas de la otra persona, escuchar sus opiniones. Que se formen, sigan preparándose, para tener capacidad de tomar decisiones acertadas.  La escasa educación juega un papel muy importante en contra de uno mismo y es caldo de cultivo donde se puede llegar a crear ideas cerradas. Que no se dejen guiar fácilmente por un ídolo. Que tomen decisiones de forma autómata e independiente. Que cultiven sus principios. Que sean honestos.  

 

14.- ¿Qué echa de menos, a nivel cultural, en nuestra sociedad, para alcanzar aquellas cotas de educación que sirvieran para aumentar nuestra calidad de vida?

Echo de menos el respeto a la diversidad y creo que falta disciplina. Valores fundamentales para que la cultura sea de calidad: ganas de aprender, orden, limpieza, puntualidad, responsabilidad, lealtad, humildad, cooperación, gratitud y justicia.

La cultura es importante porque aporta identidad a las personas. Para obtener mejor calidad de vida creo que es necesario construir relaciones saludables, evitar pensamientos negativos y tóxicos. Actividad fisca día a día, buena alimentación, establecer metas alcanzables. Crear o mantener un ambiente favorable que contribuya a la mejora de todos. Tener compromiso, confianza, interés para obtener mejores oportunidades.

 

15.- Agradeciéndole su colaboración, valore esta entrevista y rubríquela.

Estimado Juan Camacho, agradezco su valioso tiempo dedicado a mi entrevista, la cual es una gran oportunidad para mostrarme tal cual como soy a través de sus preguntas. Aprecio su trabajo, ha sido una buena entrevista, me he sentido cómoda, con preguntas elaboradas y bien preparadas. Muchas gracias por su ardua labor, ha sido un placer.

 

                                                                                                                         Firma: