Andrés Castellanos Gallego

—Escritor—

01.- Aporte, por favor, un breve resumen de su biografía.

Nací en Ciudad Real (1996), graduado en Español: Lengua y Literatura, soy profesor de Lengua Castellana y Literatura en Educación Secundaria y Bachillerato desde el año 2020, trabajando en diversos lugares de La Mancha como Ciudad Real, Almagro, Socuéllamos o Valdepeñas. Actualmente, trabajo en el IES Francisco de Quevedo, de Villanueva de los Infantes. También he sido profesor asociado de la Universidad de Castilla-La Mancha (2022). Colaboro habitualmente con las revistas literarias Manxa, del grupo literario Guadiana, en Ciudad Real; y Quevedalia, de la Orden Literaria “Francisco de Quevedo”, en Villanueva de los Infantes. He publicado artículos de investigación literaria (Nautas in red, IHES Santa María de Alarcos, 2019; Somos tiempo, IHES Santa María de Alarcos, 2024) y de investigación lingüística (revista ReGroc, 2021). También participé en la antología de relatos Mirad… ¡Están ahí! (Acen Editorial, 2020). En 2023 publiqué mi primera novela, Memoria (Aliar Ediciones) y en 2024 un libro de relatos, A las ocho en el Pilar (Biblioteca de Autores Manchegos). He obtenido además diversos premios literarios de relato a nivel regional y nacional.

 

02.- ¿Qué tipo de aritmética o alquimia se aplica para obtener, a su edad, los resultados que tan solo se consiguen a través del conocimiento, del tiempo, de la paciencia y el sacrificio?

Intento ser constante y encontrar momentos para escribir. Es algo difícil en ocasiones, nuestro día a día nos exige mucho. Pero me gusta dedicarme tiempo, reflexionar sobre lo que me ha pasado (a mí o a otros) y tratar de plasmarlo con las palabras. Lo hago, eso sí, como diría Carlos Bousoño, con distancia, “cuando no estoy viviendo”. Creo que calmar la pasión y tratar de plasmarla después a partir del recuerdo es un camino muy motivador para cualquier escritor.

 

03.- Cuéntenos, por favor, cómo llegó a la novela y si antes no le tentó, como a infinidad de escritores, la poesía.

Comencé a escribir Memoria cuando estaba en la carrera y la terminé durante la pandemia. Hasta el momento, había escrito bocetos e historias de fantasía o de épica medieval, pues desde muy joven me gustaban ese tipo de obras. Pero nunca me había animado a escribir algo realista y, cuando decidí intentarlo, lo hice sin mucha pretensión: utilizando anécdotas, historias que recordaba que me habían contado, imprimiéndolas de ironía y comedia. Al principio me dejé llevar por los personajes y, cuando me di cuenta, tenía un proyecto de novela muy marcado.

En cuanto a la poesía, algo he escrito alguna vez, tanto en mi juventud como ahora, pero no considero que sea mi fuerte. Creo que la poesía requiere de mucha mayor condensación expresiva y no estoy acostumbrado a ello. Pero “bocetos”, como he dicho, sí tengo, y en un futuro no me cierro para nada a ahondar más en ella.

 

04.- ¿Quiénes han sido los principales escritores que le han influenciado y qué motivo le llevó a decidirse por una profesión tan comprometida y saturada en nuestro tiempo?

En mi juventud, me encantaba la literatura fantástica y anhelaba escribir grandes sagas como El señor de los anillos. La pluma de Tolkien, más allá de la influencia de las películas, se convirtió en un referente para mí. Pero, con el paso de los años y las lecturas, Miguel Delibes me encandiló especialmente. Recuerdo que un antiguo profesor nos mandó leer El camino en 1º de la ESO. Cuando lo terminé, lo primero que dije fue: “es mi pueblo”. Creo que esa fue la primera vez que sentí una conexión con la literatura de lo rural y con el cariño, la ternura, pero también la dureza con la que Delibes era capaz de plasmar ese mundo. Me fascinó y, desde entonces, se convirtió en un referente. Otros autores que me gustan mucho y que me han influido son, precisamente, clásicos de la misma época, como Cela o Carmen Laforet.

Concibo la escritura como una liberación. Un momento que puedo dedicarme a mí mismo, sin intermediarios y sin ruido alrededor. En medio de la cotidianeidad y el ajetreo que exige la vida, encontrar momentos para nosotros mismos me parece esencial. Y lo siento así casi desde la primera palabra que escribí en un cuaderno con intención de crear un cuento. Es un espacio de reto, de complicaciones, de miedos, pero también de satisfacciones y de pasión.

 

05.- ¿Rectificaría algún párrafo de su primer libro “Memoria” ?, ¿qué ha conseguido de la experiencia vivida a través de su primera publicación, presentaciones, conferencias, ventas…?, ¿ha cambiado su proceso de creatividad con su segunda novela “A las ocho en el Pilar”?

Soy un corrector empedernido. Muchos de mis alumnos se quejan de que siempre voy al detalle. Tienen razón. Si leyera Memoria con ese afán de corrección, estoy seguro de que cambiaría párrafos y hasta capítulos. Es difícil que considere una obra totalmente cerrada, todo puede mejorarse. Además, he comprobado que el paso de los años te proporciona muchos más recursos técnicos y literarios con los que no contaba en el momento en que escribí Memoria, y que sin duda aplicaría ahora.

Memoria siempre será especial porque ha sido mi primera incursión en el mundo editorial. He viajado a muchas ferias del libro, he conocido a mucha gente nueva y he hablado con mucha gente, interesada o no, en mi novela. Siempre había soñado con publicar, pero no conocía el mercado editorial ni la necesidad tan grande que hay de “vender bien tu obra”, si quieres llegar a un número alto de lectores. He aprendido muchísimo con todo esto. Ahora sé qué cosas volvería a hacer y qué cosas no. Cuando eres un novato, pasas por todos los aros posibles con tal de cumplir tu sueño. Creo que es normal en las primeras experiencias.

A las ocho en el Pilar es un conjunto de relatos que he escrito a lo largo de muchos años, pero la mayoría de ellos son bastante recientes. Creo que la escritura de estos relatos presentan, en su gran parte, mayor seriedad que Memoria y trato los temas de actualidad con mayor simbolismo. También hay más diversidad en los temas, los relatos cortos me permiten eso. Pero, en general, dejarme llevar por los personajes e historias es una técnica que sigo aplicando: la usé en Memoria y también en muchos relatos de A las ocho en el Pilar.

 

06.- ¿Quién es el protagonista y qué lo hace único?, ¿cuáles son sus motivaciones, miedos y deseos?

El protagonista de Memoria es José Luis Perales, un joven de un pueblo ficticio de La Mancha, Villabaja, que va a empezar el instituto. La novela desarrollará su personalidad a lo largo de seis años y asistiremos a sus primeras experiencias, sus miedos a enfrentarse a distintos aspectos de la vida que no conoce y sus anhelos por crecer, en todos los aspectos de la palabra. Es un chico curioso, tímido en ocasiones, al que no le gusta destacar. Creo que lo principal que irá aprendiendo, y el lector con él, es que la vida se abre camino y te obliga a madurar, a tomar decisiones que nunca pensaste que pudieras tomar, y a enfrentarte a situaciones inesperadas.

 

07.- ¿Cuál es el escenario en el que transcurre la historia?, ¿cómo influye el entorno en los personajes a lo largo de la historia?

Se trata de un pueblo ficticio de La Mancha, Villabaja. En realidad, Villabaja es el verdadero protagonista de la novela. Todo lo que ocurre en el pueblo influye en José Luis: la personalidad de las personas de las que se rodea, los problemas que surgen (que son, a fin de cuentas, los problemas sociales más conocidos: el machismo, la xenofobia, la homofobia o el narcotráfico), todo actuará como un mosaico del cual José Luis extraerá enseñanzas. Como la vida misma. Muchas veces, José Luis es un simple testigo de lo que ocurre y debe ser el lector el que juzgue lo que se cuenta. Trato con esto que el ambiente de los pueblos manchegos no solo influya a mis personajes, sino también a mis lectores.

 

08.- ¿Qué tono o estilo narrativo utiliza para su novela, ¿le servirá de base para futuras novelas o cambia la táctica para evitar encasillarse?

En la novela hay mucha ironía y situaciones cómicas, casi absurdas, especialmente cuando José Luis es más pequeño, pues su perspectiva lo magnifica todo. Conforme crece, ese tono cómico adopta una visión más agria: no todo de lo que se reía es realmente gracioso, no todas las personas son como tratan de mostrarse en sociedad. Cada uno carga con sus tormentos y sus culpas, y esto es algo que trato de contagiar al estilo narrativo. Conforme la novela avanza, y José Luis crece, lo hace también su seriedad, el simbolismo y la crítica.

Todo esto es un estilo que me gusta, en el que me siento cómodo y que pienso seguir utilizando. Sin embargo, estoy abierto a nuevas prácticas y temas. Aunque el tema de La Mancha y de nuestros pueblos me apasiona, y lo seguiré utilizando en futuras obras, me gustaría probar otros estilos de escritura, incluso algunos más experimentales. Se trata de encontrar una voz narrativa propia, sí, pero en esta profesión el aprendizaje creo que no acaba nunca.

 

09.- ¿Cómo logra mantener el interés en el lector, qué elementos de suspense, misterio o emoción utiliza?

Algunos de mis lectores me han comentado que una de las cosas que más les ha gustado es cómo combino el aspecto cómico con asuntos más serios, como la muerte, a la que siempre trato de enfocar de una forma poética y simbólica. De hecho, cuando un personaje muere, suelo ralentizar la escritura y ser mucho más descriptivo. Me gusta utilizar momentos críticos y trágicos para impulsar más la poeticidad de mi prosa.

El misterio que rodea a José Luis y su familia en Memoria no es difícil de adivinar para el lector, pues desde las primeras páginas parece claro lo que ha ocurrido. No me centro tanto en el “qué”, sino en el “cómo”, y creo que ahí radica uno de los puntos fuertes de la historia de Memoria: mezclo las experiencias personales de José Luis con ese “misterio” de su familia, que voy desvelando a pequeñas pinceladas y con detalles nimios hasta su resolución final. El lector se puede ir formando una idea, poco a poco, de qué ha podido ocurrir, pero no será hasta el final cuando se le explique totalmente “cómo” ha ocurrido.

 

10.- Necesita investigar para nutrirse de documentación histórica, científica, cultural, etc.?

Sí, la investigación es esencial. Incluso si se trata de un tema que, en teoría, controlas y has vivido. A toda historia se le ha de dar un contexto en el que el lector se pueda reconocer, de una forma u otra. Acertar en reflejar ese contexto, los detalles que son importantes, puede ser clave para atrapar al lector. Y para ello no te puedes fiar solamente de “tu perspectiva”. Una documentación de los temas que quieras tratar es importante, precisamente, para poder tratarlos con el mayor rigor y respeto posible.

 

11.- ¿Qué le ha inspirado a escribir esta segunda novela, qué le motiva a contarla?

A las ocho en el Pilar es un conjunto de relatos que se inspiran, también, en mis propias experiencias y reflexiones. El título hace referencia al punto de quedada que tenía con mis amigos en Ciudad Real, durante mi adolescencia. Es un guiño a los temas que voy a tratar en los relatos: un primer acercamiento al amor, la sociedad, la pobreza, la muerte, las injusticias, las redenciones… Los temas sociales que nos rodean y de los que yo, como todo el mundo, empecé a reflexionar de verdad en mi adolescencia.

 

12.- ¿Cuál es el conflicto principal de “A las ocho en el Pilar”, qué problema o desafío impulsa la trama?

Los personajes de A las ocho en el Pilar son su verdadero elemento de unión. Aunque son historias y relatos totalmente independientes, pues ni siquiera es necesario leerlos en orden, todos los personajes tienen un punto en común: tienen deseos que chocan con la realidad. Estos se pueden orientar a distintos temas y pueden terminar de distinta forma, incluso condenando a la locura absoluta a algunos de ellos. Pero esa insatisfacción creo que es lo que les une a todos, y es también la respuesta al principal desafío que tenía con la obra: ¿cómo unir relatos tan diferentes en su temática y estilo? Precisamente, a partir de lo que tienen en común sus personajes: un anhelo insatisfecho.

 

13.- ¿Qué le comentan, sobre las novelas que ha escrito sus lectores y qué impresión recogen de ellas sus alumnos?

Generalmente, a mis lectores les gusta mucho reconocer las tradiciones y culturas de La Mancha en mis obras. También han alabado el sentido del humor y la crítica que hago a algunos aspectos de la realidad. Son comentarios que siempre me agradan, aunque no hay nada mejor que un simple “me ha encantado, me lo he pasado muy bien con tu libro”.

Entre los alumnos que se lo han leído, la mayoría me han dicho que les ha gustado, aunque siempre es difícil decirle otra cosa a tu profesor. Creo que Memoria es un buen libro para impulsar la lectura en el instituto, sobre todo en los pueblos de mi tierra. A fin de cuentas, nos está contando una historia que le ocurre a un adolescente durante, precisamente, los seis años que pasa en el instituto de su pueblo, así que la trama puede ser un punto atractivo para clubes de lecturas de los centros. Por el contrario, creo que A las ocho en el Pilar se dirige a un público diferente y puede ser menos atractivo para los adolescentes, incluso desde las técnicas literarias y el estilo, pues incorporo más experimentación y simbolismo que en Memoria.

 

14.- Podría adelantarnos su próximo trabajo. ¿Qué novedades tiene pensado adoptar en su argumentario?

Tengo pensado escribir una novela que se centre mucho más en los personajes y su complejidad. En Memoria, como he dicho, el protagonista de verdad es el pueblo, Villabaja, y cómo su ambiente y esencia influye a todos los personajes. Centrarme ahora en una novela con menos personajes, pero en la que profundice más en los protagonistas, en su contradicción humana y en la complejidad de sus psicologías es un reto bonito que me he impuesto. A largo plazo, por supuesto.

 

15.- Agradeciéndole de antemano su colaboración, valore esta entrevista y   rubríquela.

Muchas gracias a vosotros. Ha sido muy interesante reflexionar sobre mi propio proceso creativo. Me parece una grandísima oportunidad para que los autores hablen de su propia obra y de su concepción de la literatura. Me he sentido muy cómodo con toda la entrevista, aunque algunas preguntas han supuesto un reto de introspección. Algo muy necesario, por otra parte. Y sano. Ánimo con esta maravillosa iniciativa y muchos éxitos.

 

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